La necesidad de diferenciarnos nos hace caer en el esperpento con frecuencia.

No somos conscientes de lo habitual que resulta pretender ser distinto, tanto es así que ese mismo deseo convierte en manada a los disidentes, a los que sólo les queda la arrogancia del que cree haber visto un camino.

Tiempos complicados para los que anhelan diferir: la normalidad y lo bizarro se dan la mano con soltura y cada vez se hace más difícil distinguir quien pertenece a que bando.

Cuando el chiste se repite demasiado deja de hacer gracia. [Vía]

http://www.dailymotion.com/videoxbwruz

tambien te podría interesar: