Hablar con Obi Wan Kenobi en formato holográfico como lo hacía Luke Skywalker, en la intimidad de su cueva podría ser una realidad comercial para el gran público antes de lo que nos imaginamos. Según la consultora Gartner, en tres años las empresas pretenden ahorrarse cerca de 2.730 millones de euros en viajes de negocios y dietas gracias al uso de la telepresencia.
La “telepresencia”, básicamente, se trata de una revolución tecnológica que amplía el realismo de las videoconferencias hasta el punto que los participantes puedan llegar a olvidar que se encuentran separados por miles de kilómetros. Empresas como HP o Cisco ya comercializan sistemas de videoconferencia de última generación, pero a un coste que sólo clientes muy exclusivos pueden permitirse.

Las videoconferencias tradicionales pueden hacerse por muy poco; basta con un ordenador, una conexión a Internet, una webcam y un micrófono. Pero la “telepresencia” implica un salto cualitativo tanto en coste como en tecnología.
Para hacernos una idea, el sistema Halo que comercializa Hewlett-Packard para “congregar a los asistentes a una reunión de todo el mundo en un entorno que les proporciona la sensación de encontrarse en la misma habitación” cuesta alrededor de 300.000 euros y es necesario instalar una especie de estudio, con cámaras y micrófonos de alta definición, así como una red de datos de gran capacidad para transmitir las imágenes.
Si se pide presupuesto a Cisco Systems, que también comercializa un sistema similar, no baja tampoco de los 50 millones de las antiguas pesetas.

Ahora la empresa británica Londres-Musion ha customizado este sistema para crear vida holográfica de tamaño natural adaptada a las necesidades de las empresas modernas. Para ello ha sustituido las grandes hojas de vidrio por láminas de poliéster transparente que se someten a un proceso llamado “orientación biaxial”, donde el poliéster se estira en ambas direcciones durante la fabricación para crear una película muy fuerte de sólo 0,1 milímetros de espesor que garantiza que la superficie es suficientemente lisa y plana para reflejar la imagen sin distorsionarla.

La imagen en sí misma no proviene de unos actores ocultos, sino de un proyector digital escondido fuera de la vista del público. Las láminas de plástico se cuelgan en un ángulo de 45 grados en la parte delantera del escenario, reflejando la imagen del proyector al escenario para dar la impresión de que los actores se encuentran allí.
Este sistema de proyección holográfica ya fue utilizado, en sus primeros estadíos, por artistas de la talla de Madonna, lo que le permitió actuar junto con la banda virtual Gorillaz en los Premios Grammy de 2006 como si ambos estuvieran sobre el escenario.

Para producir estas imágenes de tamaño natural, el sistema de Musion necesita básicamente una cámara de alta definición, un potente proyector y un hardware para codificar y comprimir los datos para ser enviados a través de Internet. Total unos 50.000 €.
En pocos años, las cámaras y proyectores podría ser una décima parte de sus precios actuales, lo que también permitiría abaratar la factura hasta los 6.000 €, un millón de las antiguas pesetas. Un coste ínfimo que los responsables de Londres-Musion piensan que, incluso, podría permitir a su sistema desbancar al receptor de televisión en un futuro muy cercano.
Fuente: cookingideas
