Metropia, un film de animación realizado en Suecia, se presenta como un film atípico por su innovadora técnica de animación y por su argumento ambientado en un futuro gris.
En el mundo escasea el petróleo y Europa ha sido unificada con una red subterránea que une los metros de todas las grandes ciudades. En este contexto, Roger es una persona extraña que prefiere ir a trabajar en bicicleta y que escucha una obsesiva voz en su cabeza. Cuando un día, Roger tenga la necesidad de coger el metro, conocerá a Nina, la misteriosa actriz de una marca de champús, y descubrirá que misterios se esconden en la red del metro.
Sin duda, lo más destacable de Metropia es la técnica utilizada en la animación. El proceso consiste en fotografiar personas reales, modificarlas digitalmente, descomponerlas en piezas y animarlas como si se tratara de animación cut-out. La estética, con rostros de facciones acentuadas y con ambientes oscuros, consigue además mostrarnos de forma acertada este futuro opresivo.
Desgraciadamente, la trama que se plantea no consigue mantener el interés. La historia, con influencias de Orwell y Kafka, está falta de ritmo y carece de la profundidad necesaria. Probablemente, si Metropia hubiera sido un film de imagen real, su interés habría sido escaso y no competiría en la sección oficial de un festival como Sitges.
En conclusión, Metropia nos muestra que siguen apareciendo nuevas técnicas y estilos con las que realizar animación. Sin embargo, como producto final, se ve lastrada por una historia que no atrapa.
Fuente: Protoones
