La sección Seven chances del Festival de Sitges está planteada como una oportunidad de ver en pantalla grande siete películas que difícilmente contarán con distribución comercial. Este año, una de las seleccionadas es Mary and Max.
Mary Dinkle es una solitaria niña de 8 años que vive en Australia y tiene problemas para relacionarse con otros niños de su edad. Un día decide enviar una carta a un desconocido elegido al azar de la guía de teléfonos. El destinatario es Max Horovitz, un hombre de 44 años de Nueva York que sufre síndrome de Asperger lo que le impide reconocer los estados emocionales ajenas. A partir de ese momento, Mary y Max se convertirán en amigos por correspondencia.
Dirigida por Adam Elliot y realizada en animación stop-motion con plastelina, Mary and Max es un prodigio de sensibilidad. Lo que comienza siendo una historia contada con mucho sentido del humor, acaba mostrando la peculiar amistad que surge entre dos personas incapaces de comprender el mundo que les rodea.
Mary and Max es una película sencilla pero muy bien desarrollada. Utilizando pequeños detalles, consigue que el espectador se familiarice con los personajes y acabe olvidando que se trata de animación.
En definitiva, Mary and Max es un film a reivindicar que hace reflexionar sobre el valor de la amistad y la importancia de enfrentarnos a nuestros propios miedos pero, sobretodo, emociona con sus dos atípicos protagonistas.
Fuente: Protoones

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