La nueva ley anti tabaco que el gobierno planea poner en vigor puede traer mucha cola detrás, pero la idea para distraer nuestra atención ya esta servida; cajetillas con imágenes gore que en teoría harán que dejemos de fumar o que por el contrario nos acostumbremos a verlo como algo habitual e incluso gracioso (y dejar de hablar de la prohibición). Yo no digo ni que si ni que no, el que quiera fumar que fume y el que no que no fume, y por eso creo que deberían de ser los hosteleros quienes decidieran si en su local se permite o no el tabaco. Pero las cosas no son así y según parece la prohibición será total.
A mi se me ocurre una pregunta; ¿si tanto les preocupa porqué no lo prohiben directamente?. La respuesta es sencilla, porque dejan de ganar dinero en lo que para mi representa un atentado a la libertad de elección de cada uno de nosotros y de esta forma continúan teniendo escusa para subir el precio de la cajetilla. Las normas del juego parece que están bien hechas, así que cuanto menos fumen más caro será hasta que se convierta en un artículo de lujo así que recomiendo pasarnos a la era digital y empezar a fumar con nuestro propio paquete de tabaco USB. Es menos perjudicial y mira el lado bueno; pidiendo fuego no ligabas y… vale, con esto tampoco pero tranquilo, no lo necesitarás porque cuando se prohíba fumar van a cerrar todas las discotecas y cafeterías a las que solías ir y te pasaras el día en facebook.
Según las estimaciones de la FEHR, su presidente José María Rubio se calcula que los hosteleros reciban unas perdidas de clientes oscilante entre el 40 y 45 % según los precedentes europeos en Irlanda. Se piensan que somos tontos y cuando dicen “muchos países de Europa” creen que nadie se a parado a buscar ver que entre esos países se encuentra “Irlanda” y (ummm) déjame ver… “Irlanda” y la verdad creo que su situación nos tendría que servir de ejemplo porque, prestar atención; 70 mil pequeños bares familiares o restaurantes se podrían podrían ir a la quiebra, con el consecuente despido de trabajadores si finalmente se aprueba esta ley.

El argumento que esgrime la federación para explicar la pérdida de clientes con la prohibición de fumar es que, “en España, acudir al bar está ligado a la socialización, y los grupos con personas fumadoras acuden a los bares donde se permite el consumo”.
A este respecto, los datos de la Oficina Central de Estadística de Irlanda revelan que entre 2003 y 2007 (la prohibición se impuso en 2004) han cerrado el 8,6 por ciento de los restaurantes y el 24 por ciento de los bares. “Si en Irlanda, con un pub por cada 700 habitantes, sucede esto, como no va a afectar económicamente la medida en España”, sentenció. Aclarar que en España hay uno por cada 175 habitantes… echar cuentas.
En opinión de los hosteleros, la ley antitabaco vigente desde 2006 “es una buena ley” y, “si algunos no la cumplen, deben ser las autoridades las encargadas de solucionarlo” sin tener que endurecerla para ello. De hecho, “su entrada en vigor hizo que los espacios para no fumadores en la hostelería pasaran del 0,5 por ciento a cerca del 50″, añadió.
Además, la actual ley “cumple con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no vinculantes, que España suscribió en 2005 y que no contradicen a ninguna directiva de la Unión Europea”, apuntó Rubio.
“Mala intención” por parte de Sanidad
A este respecto, Rubio aseveró que Sanidad ha lanzado “argumentos inciertos y mal intencionados hacia la hostelería que no han hecho más que confundir a la sociedad”. Las autoridades sanitarias “deberían preguntarse si el problema del tabaquismo es fumar o fumar en los bares”, apuntó.
Así mismo, “resulta sarcástico que, por un lado, el Gobierno intente solucionar el problema del tabaquismo prohibiendo fumar en los establecimientos de hostelería y, por el otro, amplíe el número de puntos de venta e, incluso, proponga al sector que puedan seguir vendiendo tabaco a pesar de la prohibición”, dijo el presidente de los hosteleros.
“Muchas gracias señora ministra -ironizó Rubio- pero la venta de tabaco no es un negocio para los hosteleros”, ya que “cada cajetilla vendida ofrece un margen bruto de 0,15 euros, lo que significa que para conseguir 700 euros de beneficio se deberían vender más de 4.500 cajetillas de tabaco al mes, muy lejos de la media de los bares españoles, que no llega a las 1.000 unidades vendidas”, añadió. [Vía]+[Vía]





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