Convertida en serie de culto, Panique au village da el salto a la gran pantalla con la intención de mantener intacto su humor absurdo.
Es el cumpleaños de Caballo y sus compañeros Indio y Cowboy han olvidado comprarle un regalo. Deciden construirle una barbacoa comprando los ladrillos por Internet. Pero, con las prisas, el pedido de 50 ladrillos se convierte en 50 billones. Cuando Indio y Cowboy intenten ocultar su error, empezarán las aventuras.
Panique au village destaca en primer lugar por su animación stop motion realizada con pequeños muñecos de juguete. Además es animación limitada, es decir, los muñecos no están articulados. El movimiento se obtiene creando diferentes versiones de cada personaje en todas las posturas posibles. El resultado es una animación de aspecto rudimentario que contribuye a la originalidad de la propuesta.
Otro de los aciertos de la serie de televisión era que los capítulos duraban apenas cinco minutos y así podían suceder las historias más inverosímiles y siempre estaban cargadas de acción endiablada y humor loco. Sin embargo, al trasladar esa formula a un largometraje, el resultado sufre de muchos problemas para mantener el ritmo y acaba convirtiéndose en un cúmulo de escenas inconexas.
Así pues, Panique au village sigue siendo un proyecto innovador y divertido que, sin embargo, se disfruta mejor en las pequeñas dosis que ofrece la serie original.
Fuente: Protoones

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